no hice mi semanario a tiempo. Lo pensé mucho y lo plasmé poco.
Resumo.
Estándares.
En general en mi vida no exijo que la gente que haga o no haga cosas... pero cuando entablo relaciones o quiero hacerlo, las personas deben cumplir con las características que van a estar implícitas en el titulo que ocupe en mi vida, ya sea amigo, hermano, consejero... o familia.
Fijo estándares para poder tener una relación horizontal... pero eso me ha pasado la cuenta en muchas ocaciones.
En relación a la familia, que es uno de mis mas altos estándares, tiendo a ser mas exigente en cuanto a la demostración y la coherencia.
En cuanto a el liderazgo, soy exigente con la consecuencia.
En cuanto a los hombres... que cumplan con el titulo que ellos se autoimponen o que Dios les dio de "sacerdotes". Soy machista, y eso me ha arruinado.
En la semana aprendí cuanta sed y hambre de justicia tengo, y que al igual que Absalon, identifico lo que está mal y anhelo cambiarlo, no para que me admiren, alaben o agradezcan, si no porque es necesario hacer justicia. Me caí. No puedo hacer justicia sin cortar mi propia cabeza.
Mi anhelo es llegar a ser "indecepcionable", no porque acepte que los otros son tan pencas como yo, si no que, como dice Ricardo, mirarme a mi misma en humildad, me lleve a tener amor y paciencia con los otros.
Duele. Duele mucho ser ignorada, ser colocada en las casillas de cuatica, o ser considerada rollera...
Pero al final es tener las cosas en el orden correcto. Entiendo que a ratos no soy yo la equivocada, pero no sirve de nada la verdad a medias. NO SIRVE tener claridad y no saber disponer de ella. La sabiduría tiene que cubrir todo el proceso.
Empiezo a entender algunos absolutos divinos.
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